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Hay muchas formas de organizar el baile, pero nuestro método se basa en que uno de los miembros de la pareja dirija y el otro se deje dirigir porque creemos que es el mejor para aprender y tiene la ventaja de que facilita mucho bailar con gente que haya aprendido con otroS sistemaS. La postura que hemos analizado en el capítulo anterior está estudiada para facilitar esta organización. A efectos de este curso on line, partiremos del supuesto de que el que dirige siempre es el chico. Hay otras posibilidades, pero aquí las pasaremos por alto con el objeto de simplificar. Para más información puedes leer el artículo EL MACHISMO Y EL BAILE. Aclarado
esto, lo primero que hay que tener en cuenta para dirigir bien es que
se trata, ante todo, de una actitud mental: no es posible dirigir
unos ratos sí y otros no, hay que hacerlo todo el tiempo. Dirigir
es muy dificil, requiere hacer un montón de pequeñas
indicaciones con los brazos al mismo tiempo que se mueven los pies,
y tomar decisiones constantemente. Nosotros calculamos que la parte
del chico es el doble de difícil que la de la chica, es decir,
que necesitará casi siempre el doble de tiempo para aprender
los mismos pasos. |
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EMPUJAR Y DESEQUILIBRAR El arte de dirigir consiste en empujar y desequilibrar a la pareja. Bailamos con los pies, así que el 80% de las indicaciones consisten en 'obligar' a la chica a llevar sus pies a determinados sitios. El otro 20% se refiere a las vueltas y enlaces de brazos, pero de ellos nos ocuparemos en otros capítulos de este curso. El truco para conseguir que la chica mueva un pie en la dirección que el chico desea es empujarla con el brazo derecho cuando tiene el peso en el otro pie y está a punto de cambiarlo al que queremos que mueva, es decir cuando está desequilibrada. Si la chica tiene ambos pies firmemente asentados en el suelo la indicación no será efectiva. ¿Cómo se puede saber cuál es el momento adecuado? Fácil. Chico y chica se mueven simultaneamente, de modo que ella estará cambiando el peso de pie en el mismo momento que nosotros. Los empujones han de ser secos y cortos. Su objetivo no es 'mover' a la chica —se mueve ella sola— sino indicarle en qué dirección queremos que lo haga. La fuerza del empujón depende del movimiento a realizar y de la 'resistencia' de la pareja, entendiendo como tal el tiempo que tarda en reaccionar y empezar a moverse. En general, consideramos que es mejor que los principiantes empujen con bastante fuerza, puesto que tienen que acostumbrarse a dirigir y las chicas que estan empezando también tardan más en responder. Con el tiempo hay que aspirar a que las indicaciones sean cada vez más sutiles y pequeñas. De hecho, en un bailarín avanzado éstas son tan suaves que pasan por invisibles. SE INDICA SOLO LO NECESARIO No hace falta indicar todos los movimientos que se hagan. ¡Eso sería agotador! Como regla, consideramos que se deben indicar los que supongan un cambio con respecto a lo que estemos haciendo y los desplazamientos. Cualquier indicación debe pasar por estas tres fases: 1. PENSAR
LO QUE SE VA A HACER. Por supuesto,
para un bailarín avanzado todo ese proceso es completamente
automático y no necesita pensar en ello, pero al principio
es conveniente reflexionar un poco sobre el asunto. Lo más importante
es el orden de los puntos 2 y 3: primero indicar, luego
ejecutar. A menudo los principiantes olvidan hacer la indicación
o pretenden hacerla al mismo tiempo que el movimiento, pero el momento
oportuno siempre es antes de empezarlo. |
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Las indicaciones no tienen nada que ver con el movimiento que se va a realizar: una cosa es indicar y otra moverse. Esto puede parecer un tanto críptico pero tiene toda la lógica del mundo —en el recuadro de arriba tienes un ejemplo que lo ilustra—. A la hora de realizar un paso y su correspondiente indicación hay tres posibilidades: indicarlo y no moverse, moverse y no indicarlo y la única buena, indicarlo y luego moverse. Que exista la alternativa de indicárselo a la pareja y no movernos nosotros demuestra que indicación y desplazamiento no están indisolublemente unidos ¿verdad? La indicación es un gesto aparte... que a fuerza de repetirlo acaba 'pegado' a su correspondiente movimiento. En LA SECUENCIA
DE VIDEO puedes observar con mayor detalle cómo la combinación
de los gestos de indicar y moverse crea la 'magia' de la coordinación
en pareja. |
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Finalmente queremos volver a insistir en que dirigir es basicamente un problema de actitud y no es posible hacerlo de forma tímida o con excesiva cortesía —¿podrías...? ¿no te importa si...?— ¿Os imaginais al capitán de un barco pidiendo permiso a los pasajeros para esquivar un iceberg? Empujar a una chica puede parecer algo muy rudo y desagradable, pero así está organizado el baile. Dirigir con decisión y confianza es la mejor forma de que bailar se convierta en una experiencia agradable y satisfactoria para los dos miembros de la pareja. |
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A fin de
promocionar la práctica del baile autorizamos la reproducción
de este cursillo siempre que se cite su procedencia: Copyright 2022 © www.bailafacil.es | Diseño: CybertoWM | Texto: faux | Todos los derechos reservados |
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