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Y al tercer AÑO resucitó el tema de las colaboraciones, ¡bien! Gracias, Emma, enseguida recuperarás el uso de ese brazo... ¡Y animaos a escribir, porras, que no mordemos! De verdad de la buena que publicaremos aquí todo lo que nos mandéis.

<COLABORACIONES>

Estamos abiertos a colaboraciones. Si quieres publicar algo aquí, escríbenos un e-mail. BAILAFACIL: lo mejor para bailar en Gijón.

Voy a contar un poquito sobre mi experiencia con el baile.
Como en todas las cosas de la vida, hay cosas muy positivas y otras no tanto.
Empezaré diciendo que empecé a bailar en octubre de 1997. Más que por vocación fue por obligación.

Mi mami me dijo que NOS apuntábamos a baile y yo dije: lo que tú digas, y allí me planté.
Tenía por aquel entonces 17 años, iba a cumplir 18 a los pocos días.
La verdad es que no sé si fue porque tuve la suerte de tener un buen profesor o por qué, pero rápidamente nos enganchamos a la actividad, y a día de hoy es lo mejor que pude hacer.

Me encantaba. Para mi madre y para mi era como una DROGA.
Esperábamos ansiosas que llegase el día de la clase, pero como no teníamos suficiente, bailábamos en casa y salíamos todo lo que podíamos con nuestros compañeros de clase.
La verdad es que formamos un grupo genial, eran sobre todo matrimonios con sus hijos, y salíamos todos juntos.
El primer año fue inolvidable. No nos cansábamos nunca de bailar.
Tampoco teníamos reparos en bailar unos con otros, daba igual la edad, si bailábamos bien o mal, la cuestión era practicar y practicar.

Cuando llevábamos un año, comenzamos a hacer actuaciones... ¡genial! más horas de baile.
Yo os digo que para mi era un mundo nuevo y me asombré de lo sano que era.
Nos dedicábamos a bailar, nada de coqueteos ni mamoneos.
Yo tenía un chico, con el que bailaba habitualmente, podríamos definirlo como mi pareja de baile: Rafa.
Nunca hubo nada más que una buena amistad y una afición en común que nos tenía enganchadísimos.
Aprendíamos más bailes por nuestra cuenta saliendo a bailar, y podíamos pasarnos noches enteras bailando los dos solos si nadie más se apuntaba.

El 'problema' llegó cuando yo tuve pareja.
La gente tiene un concepto totalmente equivocado. Como en todo hay excepciones, pero cuando amas el baile no te preocupas con quién estas bailando.
Quieres bailar, no ligar, y eso mi pareja no lo entendía. Y la cuestión es que, por no tener problemas con él, me aleje de Rafa y aunque seguíamos saliendo en grupo evitaba bailar demasiado con él para no buscar bronca.
Lo bueno es que cuando la gente se mete en este mundo, suelen quitarse la venda de los ojos y ver que no hay más, que el baile consiste en BAILAR, en divertirse, en pasarlo bien.
Bueno, la cuestión es que poco a poco, por circunstancias de la vida y del trabajo abandoné las clases, aunque seguía en contacto con mi profesor y estuve haciendo actuaciones con él hasta el año 2003.
Aunque el baile dejo de estar presente en mi vida, nunca se me fue de la cabeza.

Una parte de mi quería volver, quería que formase parte de mi vida.
Quería ser yo la que enseñase a la gente, la que les diese a probar esa droga, como hizo mi profesor conmigo.

Quiero mostrarles esa emoción y esa satisfacción personal que sientes cuando consigues hacer un paso nuevo o un baile diferente.
Quiero llevar esa alegría a la gente. Quiero que por un momento se olviden de todo, de la crisis, de las preocupaciones, de todo lo malo que hay en el mundo.
Quiero que esas dos horas sean felices bailando, disfrutando con la música.
Bailando se pasan muy buenos momentos, muchos de ellos inolvidables y yo quiero contribuir a ello.
Como el baile legalmente no es una droga y no iré a la cárcel por hacer semejante afirmación, quiero decir que me encantaría que probaseis esta droga, no os arrepentiréis.

Y por último, quiero agradecer a mi profesor todo lo que me enseñó y me sigue enseñando.
Gracias por todo, pkl.

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COLABORACION PUBLICADA ORIGINALMENTE EL 17 DE MAYO DE 2011

COMENTARIO DE AMALIA (18/05/11)
<Hola, Emma: pues mi opinión es que todo el mundo, en algún momento de su vida... porque nunca es tarde para esto, debería dar unos buenos pasitos de chachachá, o un merenguito, o cómo no, un bolero, que es más suavecito... BUENO!!, lo que cada uno prefiera, que la música acompañada de baile... sigue siendo LA MEJOR DROGA. Un beso>

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